Por: Redacción CWG
Este articulo no es una verdad absoluta sino una conversación abierta sobre el impacto de la IA en la salud mental. En Japón, un robot con cabeza de Buda ya dirige funerales. En Estados Unidos, Russell Westbrook ha lanzado una plataforma de IA para planificar tu despedida final. Y en Corea del Sur, una madre se reencontró con su hija fallecida gracias a la inteligencia artificial. Lo que pareciera el argumento de la nueva temporada de Black Mirror, es nuestro presente. Y es aquí donde cabe plantearse algo urgente: ¿Puede una máquina acompañarnos emocionalmente sin desconectarnos de lo humano?
¿El algoritmo que detecta tu tristeza antes que tú?
Los algoritmos ya no solo corrigen errores: ahora intentan leer el alma. el impacto de la salud mental en la IA pueden sonar holísticos pero tienen su componte cuantificable. Esto puede sonar muy holístico, pero la programación para detectar tonos en la relación de contacto entre usuario y servicio, permite matera estados de animo.
Hoy existen Woebot o Replika, plataformas que prometen ser terapeutas de bolsillo, capaces de escuchar sin juicio, 24/7. Su atractivo: nunca se cansan, nunca te interrumpen, en la era de la hipertiroidismo personalización. Pero, como señala un artículo de Diario Red, “el uso de IA en salud mental ha crecido más por necesidad que por ética”. En un mundo con déficit de profesionales y un aumento de la ansiedad pospandemia, las máquinas llenan un vacío real… aunque incómodo.
Impacto de la IA en la salud mental: Robots que llevan a cabo ceremonias funerarias
En el templo Kōfuku-ji de Japón, el sacerdote tradicional fue reemplazado por Pepper, un robot que entona cánticos budistas y mueve los brazos en gestos rituales. El dato curioso: contratar al robot cuesta solo 450 dólares, mientras que un monje humano puede cobrar más de 2.000 USD. La fe también entra en oferta.
Este tipo de innovaciones se expanden. En España, una empresa ha desarrollado un sistema para “localizar emocionalmente” a los dolientes y avisarles con exactitud cuándo y dónde velar a un fallecido. Todo esto en tiempo real, gracias a la IA. “Nos unimos con personas que comparten el duelo”, dicen los creadores. ¿Pero realmente estamos conectando… o solo compartiendo datos?

¿Una madre reviviendo a su hija fallecida? La IA dice que sí… ¿es esto un avance o una amenaza?
En Corea del Sur, una madre se reencontró virtualmente con su hija muerta usando reconstrucción facial y voz generada por IA.
En Chile, una funeraria ofrece crear avatares parlantes a partir de tus fotos antiguas. Sí, puedes volver a ver —y oír— a tu abuelo fallecido. La empresa dice que esto “ayuda a cerrar ciclos”. Pero, como alerta El Economista, también hay quienes utilizan estas herramientas para no dejar ir. ¿Estamos facilitando el duelo… o prolongando el dolor?
IA emocional: ¿acompaña o reemplaza lo humano?
Los beneficios del impacto de la IA en la salud mental son casi que tangibles: accesibilidad, inmediatez, personalización. Pero también hay grietas: si cada vez más personas procesan sus emociones con una app, ¿qué lugar queda para la vulnerabilidad humana? Una IA no conoce el silencio incómodo ni los abrazos sinceros. Y sin embargo, se le está confiando lo más íntimo: el sufrimiento, el adiós, la memoria.
¿Qué nos queda como humanos?
El impacto de la IA en salud mental está redibujando el paisaje emocional. Pero no todo avance tecnológico es necesariamente progreso humano.
El verdadero reto está en no delegar por completo nuestra humanidad. Que la IA sirva de apoyo, no de sustituto. Qué potencie vínculos, no que los maquille. Porque en el fondo, aunque un algoritmo pueda recitar mantras o imitar la voz de un ser querido, hay algo que nunca podrá replicar: el temblor de lo real.